Ficción autobiográfica

Antes de nada quiero pedir disculpas a quienes seguís el blog. Últimamente lo he descuidado un poco por haber estado más ocupada de lo habitual. Redactar entradas lleva un tiempo considerable y prefiero no postear nada nuevo a poner cualquier cosa para salir del paso. Dicho lo cual, procedo a hablar del tema que nos ocupa:

Tanto en la ficción autobiográfica como en la memoria, el autor incluye partes de su vida (obviamente). La principal diferencia radica en la medida en que comparte vivencias personales. La ficción autobiográfica suele narrar la experiencia del autor a través de un personaje principal inspirado en sí mismo, pero a su vez incluye partes ficticias que ayudan a preservar la intimidad de los personajes que están basados en gente real, o incluso del propio escritor. La ficción autobiográfica, además, nos ofrece la ventaja de poder dar rienda suelta a nuestra imaginación cuando no recordemos ciertas cosas con demasiada exactitud, así como de reordenar hechos a nuestro antojo.

Existen numerosas variaciones, y a veces es muy difícil distinguir una memoria de un libro de ficción.
Centrémonos en la ficción autobiográfica: trabajos de ficción que contienen hechos y personajes procedentes de la vida del autor.
Según Stephen King, el hotel Overlook de El Resplandor está basado en un hotel real de Colorado. La mayoría de sus historias tienen lugar en Maine porque él es de allí. Todas las películas de John Waters se desarrollan en Baltimore por la misma razón, y sus personajes están en parte inspirados por sus habitantes.
Dan Fante es un buen ejemplo de autor de ficción autobiográfica. En sus novelas utiliza un alter ego llamado Bruno Dante, que en la mayoría de las ocasiones recrea en las páginas de sus libros lo que el autor vivió. Sin embargo, podemos deducir por ciertas frases de sus entrevistas que de vez en cuando echa mano de su imaginación: “Cada día leía las dos páginas anteriores y proseguía. No tenía ni idea del final”. “Me iba a tomar un café con unos amigos y me aparecía un personaje del libro y lo que le ocurriría”.

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Al convertir la realidad en ficción es mejor quedarse con lo esencial y descartar el resto. Lo menos atractivo puede ser sustituido por algo que encaje mejor. En la ficción narrativa hay que aproximarse más al impacto que a la realidad.
En una memoria no es absolutamente necesario que los hechos sean presentados con la perfección narrativa de la ficción, pero aquí sin embargo debe haber mucha más armonía; los elementos reales deben casar con los ficticios sin que pueda percibirse una diferencia entre unos y otros.
Para practicar puedes escribir sobre un hecho real, seleccionar lo esencial y posteriormente integrarlo en una historia corta (de ficción).

“La razón por la cual la ficción es más interesante que cualquier otra forma de literatura (para quienes disfrutan estudiando a la gente) es que en la ficción el autor puede contar la verdad sin humillarse a sí mismo.”
Eleanor Roosevelt.

Realidad vs ficción

Muchos autores escriben libros con características propias de las memorias, pero no los definen como tales. En la mayor parte de los casos son ensayos autobiográficos, como por ejemplo el best-seller Me Dijeron Que Habría Pastel, de Sloane Crosley.
Dan Fante revive su vida ante sus lectores, pero aún así sus libros se encuentran bajo la categoría de ficción. ¿Si recopilas anécdotas de etapas dispares y con todas ellas estructuras una sola historia, entonces no se le llama memoria, sino ficción? No se trata de eso exactamente. Lo que ocurre es que lo que escribe Dan Fante puede considerarse realismo sucio, que se caracteriza, entre otras cosas, por su falta de resolución y ausencia de reflexiones, elementos de vital importancia en una memoria al uso.

De todas formas, es difícil que las memorias no contengan cierta parte de ficción. Al fin y al cabo, lo que recordamos rara vez es exactamente lo que ocurrió en realidad. Nuestra mente distorsiona los hechos con el paso del tiempo; la prueba está en que cuando se comenta una anécdota en grupo, cada persona recuerda una versión ligeramente diferente de lo sucedido.
Es normal que modifiquemos las conversaciones a propósito, reduciéndolas a las partes que ayudarán a que nuestra historia avance.
Muchos autores de memorias, además, suelen alterar el orden de los acontecimientos porque consideran que así funcionan mejor en papel.

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Por mucho que lo intentemos, nunca conseguiremos que nuestras memorias sean fieles a la realidad al cien por cien. Tengamos en cuenta que nuestro deber es cambiar los nombres de todos los personajes, con el fin de proteger las identidades de las personas de las que hablemos. En ocasiones incluso será conveniente que hagamos lo mismo con locales, ciudades, etc.
Hay quienes van más lejos y crean un personaje a partir de una mezcla de características de diversas personas reales; o quienes, entre anécdota y anécdota, rellenan huecos con algo que no sucedió realmente. Si consideras esto último, ten en cuenta que en caso de que tu memoria llegue a venderse, correrás el riesgo de ser descubierto; y no sería ni la primera ni la última vez que ocurriera.

Se mire por donde se mire, realidad y ficción siempre van unidas de alguna forma. Para muestra, un botón; esto es lo que dijo Gabriel García Márquez sobre la realidad: “lo más lejos a lo que he podido llegar es a transponerla con recursos poéticos, pero no hay una sola línea en ninguno de mis libros que no tenga su origen en un hecho real”.

La diferencia entre autobiografía y memoria

Considero que lo primero que debemos aprender son las características que nos ayudan a diferenciar las autobiografías de las memorias, en vista de que mucha gente las confunde al estar ambas escritas por la misma persona que las protagoniza.
La ignorancia en lo que respecta al tema que nos ocupa es bastante notable, y ni siquiera Amazon se molesta en separar un género del otro. Ahí van unas cuantas pautas que os ayudarán a distinguirlos fácilmente:

Las autobiografias…
-Narran toda la vida del autor, sin dar preferencia a una época sobre otra
-No se centran en una temática concreta, abarcan multitud de asuntos
-Normalmente están escritas por personajes públicos
-Siguen una cronología

Las memorias…
-Generalmente se centran en una etapa concreta de la vida del autor
-Tienen un cariz algo más personal
-Tratan un asunto concreto que constituye la trama central del libro
-Puede escribirlas cualquiera que tenga una buena hisoria que contar
-No tienen por qué seguir un orden, pueden comenzar con el clímax de la narración

¿Por qué escribir una memoria y no una autobiografía?

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Básicamente, porque como ya he apuntado arriba, una autobiografía es un trabajo más bien propio de alguien con cierta relevancia en los medios. Asumámoslo, a nadie le interesa leer la vida entera de una persona anónima. Sin embargo, cualquiera puede estar inclinado a leer acontecimientos más concretos de tu vida sin necesidad de que seas famoso, siempre y cuando estos sean interesantes. Es fácil que todos tengamos en nuestro haber algo digno de compartir con el mundo en mayor o menor medida.

No obstante, si consideras que toda tu vida ha sido objetivamente extraordinaria pese a ser un desconocido, entonces adelante, escribe una autobiografía. Pero aún así, piensa que de primeras es mucho menos intimidante narrar una parte de tu vida, centrándote en un tema concreto, que contarlo absolutamente todo. Además, siempre es más sencillo escribir sobre algo que te apasiona que sobre un montón de cosas que a ratos pueden aburrirte incluso a ti, así que ahí tenemos otro punto más a favor de las memorias.

Decidas lo que decidas, si no quieres invetir tiempo y esfuerzo en escribir una historia que no va a ninguna parte, ante todo debes ser humilde y honesto contigo mismo. Si es necesario, pide opinión sobre tu historia a otras personas para adquirir una visión objetiva y averiguar si realmente puede suscitar interés. Siempre que sea posible, eso sí, evita que te juzguen mejores amigos y familiares; a no ser, claro, que tu objetivo no vaya más allá de escribir para ellos, lo cual es igualmente respetable. Y es que no todo el mundo busca escribir su historia con fines comerciales; hay a quien simplemente le basta con dejar un testimonio escrito a su descendecia.

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