Falsos mitos y claves esenciales

Falsos mitos:

No necesitas ser una celebridad para escribir una memoria, ni siquiera necesitas que te haya pasado algo extremadamente peculiar. Lo único imprescindible es saber identificar una etapa concreta de tu vida (si contases toda tu vida sería una autobiografía) durante la cual te ocurriese algo significativo que te convirtiera en alguien único. Basta con que te preguntes cuál es tu elemento diferenciador, qué es lo que hace que destaques entre los demás. Encuentra ese elemento y explótalo.
Otra cosa es que conseguir que una editorial publique tu memoria sin ser famoso sea más o menos difícil. La clave suele estar en la temática. Si escribes sobre un tema que esté en auge, que por lo general interese… algo sobre lo que se hable habitualmente, entonces tendrás más posibilidades de verlo publicado.

Existe el temor de que si escribimos una memoria nuestra carrera literaria se habrá acabado, pero no tiene por qué ser así. Si hemos sabido crear una obra a partir de una etapa de nuestra vida, probablemente tendremos la capacidad de hacerlo sobre otras. Aparte, dado que en la escritura de memorias se utilizan técnicas que convencionalmente se usan para escribir ficción, cabe esperar que alguien que ha escrito una buena memoria pueda escribir una buena novela.

falsos-mitos-memorias

Claves esenciales:

Si tienes que escribir sobre alguien que te la jugó en el pasado, procura mostrar también las cualidades de esa persona, porque la audiencia merece personajes multidimensionales. Y, por favor, elimina el chip de la venganza. Cuenta lo malo siempre que sea necesario, pero hazlo de manera profesional. En lugar de expresar tu opinión sobre los demás, describe cómo actuaron para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. No te limites a contar lo que pasó, múestralo con escenas.

Si escribes un conjunto de ensayos, asegúrate de que están relacionados de alguna forma, de que comparten un asunto en común.

No te inventes cosas. Puedes modificar mínimamente fechas, lugares, conversaciones… para que la historia funcione mejor, pero sé fiel a los hechos a los que haces referencia.

El conflicto y otras claves para escribir una memoria efectiva

Para que una memoria sea efectiva, lo suyo es…

  • Despertar empatía en el lector.
  • Dejar clara la meta que perseguíamos a lo largo de las vivencias narradas. Puede ser material (dinero, por ejemplo) o abstracta (realización personal, mismamente).
  • Destacar nuestras cualidades más características para evitar convertirnos en un personaje ordinario.
  • Mostrar nuestras dudas, contradicciones y puntos débiles. En una buena memoria no tienen cabida los personajes planos.
  • Eliminar las escenas irrelevantes. Cuando en una escena no le proporcionamos al lector pistas sobre lo que pasará más adelante, no damos a conocer ningún aspecto sobre nosotros o el resto de personajes, ni avanzamos en la trama… entonces es momento de desecharla por mucho que nos guste.
  • Ceñirnos únicamente a las descripciones que sean relevantes.
  • Incluir como mínimo dos puntos de giro; uno al comienzo y otro al final. Parece obvio, pero muchas veces, al escribir sobre hechos reales, tendemos a descuidar la estructura. Con el primer punto de giro lanzaremos al lector al desarrollo de nuestro conflicto, mientras que con el último lo haremos testigo del momento que nos llevó a la resolución de la historia narrada.

No olvides que, al igual que la ficción, las memorias necesitan susodicho conflicto. Sin él la historia será estática, y lo que queremos es que haya movimiento. Así que piensa en los conflictos que te surgieran durante la etapa de la que quieras hablar y en cómo se resolvieron. Reflexiona sobre las oposiciones que te impedían alcanzar tus objetivos de primeras y nárralas.

Holding fence

El conflicto no tiene por qué ser algo épico, puede reducirse a algo tan simple como sobreponerse a un sentimiento negativo. Existen dos tipos de conflicto: el interno y el externo. El interno se ocupa de los pensamientos, sentimientos… en definitiva, de todo lo que pasa por nuestra mente; mientras que el externo se centra en las acciones y acontecimientos. Lo ideal es alternarlos a lo largo de toda la memoria, sin dar prioridad a uno sobre el otro. Intenta que haya un balance equitativo.
Debes centrar tu memoria en una época en la que tu vida se viese alterada, en la que los acontecimientos llegaran a sobrepasarte y una serie de elementos se opusieran a que solucionaras la situación. De esta forma te asegurarás de que se mueva.

Es importante que a lo largo del libro vayas mostrando tus reflexiones con respecto a lo narrado/vivido; has de emitir un juicio. No es necesario que tu postura sobre la temática a tratar esté clara de principio a fin, pero sí que muestres cierta predisposición para conseguir definirla.
Tienes que compartir con tus lectores las preguntas que te haces y los pensamientos que atraviesan tu mente cuando rememoras todo lo que les estás contando. Lo ideal es que te abras a ellos emocional e intelectualmente hablando. Parte de la gracia de una memoria radica en observar cómo su autor se esfuerza para comprender su pasado.
Lo más relevante de analizarte ante tu audiencia es la posibilidad que te brinda de encontrar tu voz. Además, la reflexión activa ayudará a que tu historia no caiga en la neutralidad y el aburrimiento.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.