El placer de escribir

Susan Orlean:

Al escribir no-ficción, es importante ser consciente de la diferencia que existe entre las dos fases del trabajo. La fase uno consiste en investigar, mientras que la fase dos consiste en escribir.
Investigar equivale a ser el chico nuevo de la escuela. Te esfuerzas por aprender muy rápidamente; intentas hacer de detective, procurando enterarte de quiénes son todos, diseccionando la estructura de la sociedad sobre la que escribirás. Emocionalmente, esto te sitúa en la posición que todo el mundo desea. Pero eres un outsider porque no puedes permitir que el impulso natural de huir de lo desconocido te domine, te esfuerzas por no escapar hacia lo que te resulta familiar.
Escribir supone todo lo contrario; es algo privado. La energía es tan intensa e interna, que a veces sientes que vas a estallar. Mucho de lo que ocurre en este proceso es invisible; te sientas enfrente de tu escritorio y parece que simplemente estés ahí sin hacer nada.

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Ray Bradbury:

Escribir no ha de ser algo serio, ha de ser una celebración, debes divertirte con ello. La escritura no es trabajo; si te lo parece, para y ponte a hacer cualquier otra cosa.
La gente siempre se pregunta qué hacer ante un bloqueo, ¿qué pasa si tienes un bloqueo y no sabes cómo solucionarlo? Es obvio que estás haciendo algo mal, ¿verdad?. Mientras escribes algo tu mente se queda en blanco y te dice “se acabó”. Tu subcosnciente te está diciendo “ya no me gustas, estás escribiendo sobre cosas que no me importan”. Estás entrando en política, desarrollando una conciencia social, estás escribiendo sobre cosas que pueden beneficiar al mundo… ¡Al carajo con eso! Yo no escribo cosas que beneficien al mundo; si casualmente lo hacen, genial, pero no era lo que pretendía, lo que yo me proponía era pasarlo bien.
No he trabajado un solo día de mi vida. El placer de escribir me ha movido día a día, año a año. Quiero que tú me envidies, que envidies mi disfrute. Pregúntate si lo estás pasando bien. Si tienes un bloqueo puedes solucionarlo parando de escribir sobre lo que estás escribiendo y pasando a otra cosa; elegiste una temática inadecuada.

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Charles Bukowski:

Si tienes que sentarte durante horas frente a la pantalla de tu ordenador o inclinado sobre tu máquina de escribir buscando palabras, no lo hagas.
Si lo haces por dinero o por fama, no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas.
Si tienes que reescribir las cosas una y otra vez, no lo hagas.
Si el solo hecho de pensar en ello ya te supone un trabajo, no lo hagas.
Si intentas escribir como otra persona, no lo hagas.
Si tienes que esperar a que salga de ti, espera pacientemente. Si nunca ocurre, entonces haz otra cosa.
Si antes tienes que leérselo a tu mujer, a tu novio, a tus padres, o a cualquier otra persona… entonces no estás preparado.
No seas como tantos otros escritores, no seas como centenares de personas que se hacen llamar escritores, no seas aburrido y pretencioso, no dejes que te consuma el amor propio. Las librerías del mundo se han dormido con autores de tu estilo; no contribuyas a eso.
A no ser que salga de tu alma como un cohete… a no ser que quedarte parado te conduzca a la locura, el suicidio o el asesinato… no lo hagas. A no ser que salga sin permiso de tu corazón, de tu mente, de tu boca y de tu estómago… no lo hagas.

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Antes de empezar a escribir…

Antes de ponerte manos a la obra con tu memoria, pregúntate lo siguiente:

-Cuál es tu motivación para escribirla
-Si realmente necesitas escribirla
-Si crees en ella
-Qué temas tratará, en qué etapa o etapas de tu vida se centrará
-Qué personas/hechos del pasado ocupan tu mente
-Si a partir de tus vivencias podrás crear una trama
-Si tu historia se mueve o por el contrario es estática (lo cual no es válido)
-Qué te ha formado o supuesto un reto en el pasado
-Si el mundo de tu historia es objetivamente interesante
-Qué está en juego a lo largo de tu historia
-Si este algo será fácil de entender para tus lectores
-Si habrá sorpresas
-Cuál será su estructura (una historia completa o fragmentada en una serie de narraciones cortas, por ejemplo)
-Si será de cariz dramático, humorístico…
-Si relatarás los hechos en orden cronológico o no
-Aparte de ti, qué otros personajes principales aparecerán
-A qué público estará destinada en caso de decidir publicarla

Es posible que, pese a creer en tu historia, pienses que a nadie más le va a interesar por ser tú un don nadie. Pero lo cierto es que las mejores memorias no las escriben famosos.
A Nancy Mairs (una escritora americana desconocida en España, pero que goza de cierta popularidad en Estados Unidos), la reputada personalidad que impartía un taller literario al que asistía le dijo que sus memorias no se podían leer, aunque de ser famosa eso no importaría a la hora de vender libros. Desanimada ante tal crítica, Nancy abandonó su ambición pensando que no tenía sentido seguir escribiendo. Sin embargo, al cabo de un tiempo decidió olvidarse de aquello y retomó la escritura. ¿El resultado? Remembering The Bone House, una exitosa memoria, entre otros trabajos. Este es un claro ejemplo de tantos que nos muestra que no es necesario ser famoso para generar interés por nuestras vivencias, y que una simple crítica subjetiva no debe frenarnos.

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Al principio también conviene tener en cuenta lo siguiente:

No hay que acelerar el proceso. Saber escribir no nos hace automáticamente capaces de redactar lo que queremos. El proceso de aprendizaje lleva su tiempo; asúmelo.
Cuando empieces posiblemente no te gustará nada de lo que escribas; pero ojo, esto no significa que sea una basura, a todo el mundo le pasa. Un escritor siempre es su mayor crítico.
Aunque la idea de borrarlo todo ante la frustración sea tentadora, no te precipites; deja reposar tus textos y vuelve a leerlos o a corregirlos dentro de un tiempo. Si entonces siguen sin convencerte, en ese caso, y solo en ese caso, no dudes en desecharlos para volver a empezar.
Si te impacientas cuando lees y relees lo que ya has escrito es porque no te estás sumergiendo en el proceso de reflexión necesario para escribir una memoria. Arriésgate, introdúcete de lleno en tu historia, déjate llevar, experimenta; ya pensarás en hacia dónde está yendo más adelante, para corregir siempre habrá tiempo más adelante.

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