El primer borrador

“No puedes escribir la primera frase sin antes haber escrito la última”Joyce Carol Oates.

Muchas veces, como bien apuntaba esta afamada autora, hasta que no has escrito el final de un libro no sabes muy bien lo que viene antes. Es más, yo misma, cuando escribo una entrada para este blog, no sé muy bien qué tema voy a tratar hasta que llego al final y logro identificarlo claramente. Muchas veces empiezo a escribir sobre una cosa y termino hablando sobre otra, así que me toca eliminar lo que había escrito al principio y sustituirlo por algo que esté más relacionado con aquello de lo que he acabado hablando hacia el final.

Tanto escribiendo una memoria como escribiendo ficción, esto puede ocurrirnos. No obstante, hay que llegar al final antes de empezar a hacer cambios, porque solo después de haber terminado el primer borrador seremos capaces de identificar ciertas cosas. Debemos escribir sin miedo de principio a fin; ya nos ocuparemos de corregir y de ser coherentes cuando hayamos terminado. Si lo hacemos cuando vayamos por la mitad, no veremos nada claro, y además nunca lograremos que nuestra historia avance. Recuerda: escribir es reescribir, pero antes de hacerlo, la clave es dejarse llevar.

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Cuanto menos tiempo pasemos intentando que nuestros borradores rocen la perfección, menos doloroso nos resultará eliminar partes de la historia cuando sea necesario, ya que no habremos desperdiciado horas volviendo de nuevo al principio una y otra vez. Porque sí, en la mayoría de los casos tendremos que deshacernos de un montón de páginas de nuestros libros, pero eso no lo veremos hasta que no hayamos terminado los primeros borradores. Puede que el primer borrador leído de principio a fin nos resulte horroroso. Si se da el caso no pasa nada, basta con tener en cuenta que ya solo puede ir a mejor en el siguiente intento.

En una memoria, la diferencia entre un primer borrador y un borrador definitivo es el centro de gravedad. El centro de gravedad viene a ser el eje sobre el que gira tu memoria, lo que une unas partes con otras, el punto en común de todos sus capítulos. Lee el borrador de tu primera memoria e identifícalo. ¿Cuál es el tema de tu memoria? Puede que al empezar a escribirla pensaras que era uno y al leerla te des cuenta de que en realidad es otro.
Es posible que, aunque un primer borrador tenga un centro de gravedad definido, la estructura no sea correcta. Una vez seleccionado el tema de nuestra memoria, debemos pensar en cómo desarrollarlo, posicionando el centro de gravedad en el lugar correcto y construyendo una historia en torno al mismo. A veces, el centro de gravedad puede identificarse mediante una simple línea de diálogo, o incluso una palabra.

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