Moviéndonos en el tiempo

Cuando se escribe una memoria, no siempre se empieza al comienzo de la historia y se termina con el final. A veces es necesario saltar en el tiempo para proporcionar información. Podemos incluso hacer un paréntesis y desmarcarnos hablando en presente, pese a que la historia transcurra en el pasado. De cualquier forma, el lector ha de ser capaz de seguirnos sin desconcertarse. Moverse en el tiempo exitosamente es difícil, pero no imposible.
Lo primero a tener en cuenta es que el “ahora” debe estar muy bien definido. Al lector ha de quedarle claro el momento concreto en que nos situamos, desde el cual podemos mirar hacia el pasado, hacia el futuro o hacia el propio presente. No hay necesidad de indicar el ahora explícitamente, ya que al lector no le preocupan demasiado las fechas; lo único que necesita es poder seguir los movimientos en el tiempo que contiene la historia sin perderse.
No es recomendable escribir toda la historia en presente, ya que, aunque no lo parezca, es difícil y además probablemente se prestaría a confusión.

Para que lo de moverte en el tiempo te vaya resultando menos confuso, lo que puedes hacer es buscar historias con bastante movimiento y prestar atención a las palabras que utiliza el autor para referirse a un tiempo en particular (fíjate en frases como “ese día”, “cuando me mudé de casa”, “mi tercer año en la ciudad”, “mucho antes de que ocurriese aquello”…).

Para más información recomiendo visitar este otro post sobre técnicas literarias aplicables a las memorias (cronología, in media res, in extremis, retrospección y prospección).

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Técnicas literarias aplicables a las memorias

Técnicas que podemos utilizar para ordenar nuestras vivencias:

-Cronología: Obviamente, consiste en relatar los hechos en el orden en que ocurrieron. Es la más sencilla, pero también la menos efectiva a la hora de enganchar al lector.

-In media res: Tal cual nos hace sospechar su significado, (en latín, hacia la mitad de las cosas) la narración comienza en mitad de la narración. Es más fácil despertar el interés del lector cuando, nada más abrir el libro, ya se encuentra en el meollo de la historia.

-In extremis: Se trata de abrir la historia con la última escena, pese a ser el resto de la narración cronológica. Así conseguimos crear en el lector un interés por seguir leyendo con el fin de descubrir qué pudo llevarnos hasta ese punto. Es importante no confundir esta técnica con la de la trama regresiva, que también empieza por el final, pero continúa desarrollándose al revés hasta llegar al principio.

técnicas literarias

-Flashback o retrospección: Nuestros antecedentes. Puesto que las memorias suelen centrarse en una etapa en concreto, en algunos casos necesitaremos trasladar al lector a hechos anteriores que guarden relación con lo que estemos contándole.

-Flashforward o prospección: La acción queda trasladada al futuro, rompiendo así la línea temporal. Puede que en algún momento nos haga falta introducir a modo anecdótico alguna vivencia relacionada con otra que toquemos, pese a que cronológicamente se sitúe en una etapa posterior a la que tratamos en nuestras memorias.

Es buena idea abrir nuestro libro con uno de estos recursos dado que, normalmente, la parte más interesante de la historia no se encontrará al comienzo, y nuestra intención es conseguir que el lector se enganche. Recuerda que en las primeras líneas ya deberán poder deducirse tu estilo y el tono de tu narración. Son sumamente importantes, pero no te obsesiones con escribirlas a la perfección nada más empezar, ya que podrás seguir modificándolas para mejorarlas conforme tu trabajo progrese.

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